Entonces me preguntó que había sido, de aquella vida de mujeres riendo desde lejos, y saber que había un apoyo universal. Encontrarse como si hubieses sido un casanova. Preguntar todo ese pasado, ese cambio, ese devenir y ese delicioso momento del amor, que poco a poco fue divagando esos tiempos. Reí con mi único amigo, mi mejor amigo. Y saber que, llegar a un punto que es totalmente opuesto al que estabas. ¿Qué pasó?
"Tomo café". "No hago nada". "No me siento."
Recuerdo esos tiempos y días, en los que era de "aquellos" llamados "populares". Ese granito de alegría de reconocer que, vas por la calle y alguien te conoce. Alguien te pregunta como estás y siempre habrá alguna persona, que te dirá que si aceptas una relación efímera.
Sin embargo... Resulté siendo un villano. Un tirano. Una bestia completa, de la cual se hablaba que muchas veces se convertía en picaflor, buscando cualquier gota de cariño barato, o muchas veces infantil. Muchas veces vacío, o solo con el interés erróneo, de que "estar con muchas es ser feliz".
Pero, realmente jamás fui villano: Los héroes se reconocen porque solo relucen buenas acciones, y son astutos para esconder lo insulso. En otro caso, siempre serás villano. Para alguien, para algunos, para todos.
Y a mi, un tipo callado que empezó desde el comienzo de su "vida" a abrazar las palabras, buscar el cariño que realmente no poseía y dar todo por ser un hombre gentil, trae graves consecuencias.
Palabras grotescas, a veces aterrorizantes, se me fueron atribuyendo. Me incluyeron ladrido, y hasta pelaje. Pero... ¿Desde cuándo eso? ¿Cuándo realmente me convertí en un ser sin escrúpulos, que buscaba la falda de las chicas, y entronaba besos deseables, casi acostumbrado? ¿Desde cuándo mi nombre no daba igual a mi apellido, y simplemente lograba un apelativo así? Con el tiempo logré comprender.
Al comienzo, fue algo que sin precedentes, y de imprevisto, sucedió. Como una persona cualquiera. Tal vez con hambre de tener una vida llena de gente a la cual le lograras importar... Así fue como, me habló una chica, de la cual recuerdo su nombre, y el apodo que en un futuro apliqué.
Y así, empezó todo. Como si fuese un tipo querido, sencillo y con motivos para reír y hacer reír. Daba esos motivos para una conversación amena, aunque todo fuese tan lejano y tan distraído.
Sin embargo, el pasado solitario que había llevado, llevó mi alma a tener que recurrir a conocer más. De hecho, conocí y conocí, y volví a conocer gente que era de diferentes partes. Aunque muchas de esas personas, convivían de un mismo lugar.
Y así, me condené, poco a poco, codo a codo, con palabras y señalizaciones. Dormir con el consentimiento de otros para que te nombraran como quien no eras. Así mismo, mi mejor amigo pensaba que era un "casanova", por conocer muchas mujeres.
Aunque realmente no fuese tan intrínseca la demostración, siempre hubo el espacio para mis dudas. Porque, no todos son amigos: Así me di cuenta. No hay forma en la que puedas convencerte a ti mismo, y tomar elementos seguros de que tienes suficientes amigos, o amigas. Me fui enredando en una telaraña, de la cual me sentí cobijado: Amigo de muchas mujeres, un buen conocido de muchos, el enemigo amenazado de unos cuantos, y un buen compañero para hablar.
Pero no faltaba, aquella persona que verdaderamente, no decía nada. Absolutamente nada. Era como hablar con la conciencia durante un crimen: Era muy poco como respuesta, y como tema. Sin embargo, como me sentí "cómodo", no vi necesidad de cambiar. Sabía que era el paraíso, y que cualquiera te conocería, como si fueses un reconocido personaje.
Más allá de lo que pensé, no fue así. Realmente, lo que ocurría era diferente. Eran las miradas frías de muchas personas. Otras en cambio, como si fueras una copa de elíxir andante. Algunas con desconocimiento, pero muchas con repudio... Fue así como ya dentro de dicho mundo, estás en el centro de un vórtice muy peligroso.
Por aparte, estaba el corazón. Y así mismo, mis sentimientos y mi lucha, por ser siempre un hombre fiel, bueno, y que impactara. Más que por sus pensamientos, por su forma de ser. Fue como pasé de un solitario completo a solitario reconocido. Pero nadie nota la diferencia a simple vista. Y ser "reconocido", para muchos, es símbolo de lujuria y deseo ajeno.
Con la sonrisa de mucha gente, empecé mi travesía entre todo lo que pensé, sería perfecto: Primero conversaciones, después llamadas, después encuentros de charla (y como máximo abrazos). Cada cosa, siguiente a la otra, con un vacío mucho mayor.
No basta a veces con la conversación.
Primero, fueron conversaciones a distancia. Eso, de que sabes sus nombres, y tal vez su entorno... Pero jamás sabrás quién es específicamente. En ningún momento podrás reconocer a esa otra persona, en la calle si llegaras a cruzarte. ¿O tal vez si? Bueno, la facilidad de la actualidad digital, y su magia para envenenarnos con la vanidad fotográfica, es inmensa.
Pero, así mismo, le bastó poco a lo que me hacía sentir por dentro. De esta forma, se fue conformando con palabras simples, aunque un tanto dulces. Con ánimos y con dichos al aire. O coqueteos efímeros obtenidos de Neruda.
No faltó tiempo para llevarme algunas sorpresas. Así mismo, unas cuantas decepciones y ciertos odios, que con el tiempo curan. Y, lo que nadie logró ver, es que aquel tipo que se ilusionaba, permanecía constantemente en llanto. Así mismo, forjó su soledad. Y también, fue cambiando poco a poco. Más aún, porque su primera ilusión, fue arrebatada por una amistad tan falsa como la felicidad que creía tener.
Desde ese momento, dejé de confiar un poco, o tal vez mucho en aquellos compañeros de convivencia. Y no fue algo simple, pues mi "hermano" (como lo suelo llamar), tuvo repudio frente a muchas acciones mías, que como tal iba manteniendo.
Hasta este punto, me había costado tiempo, muchos problemas y darme cuenta de la falsedad de una amistad muy cercana. Así, me fui enterrando cada vez la única estaca que yo mismo construí.
Así, fue como llegué a encontrarme, con muy pocas personas.
Pero... No era facil pasar de lo lejano, a lo cercano. Mi primer encuentro con alguna persona se realizó. Para ese tiempo, llevaba algunas personas conocidas, suficiente como para reconocerme, en ese pequeño tramo de la vida.
Realmente aquella persona, me invitó a charlar, y jugar un poco con una niña que conocimos ese mismo día. ¿Besos? ¿Caricias? ¿Coqueteo? No, no hubo. Pues, siempre he dejado en claro que debo respetar a la mujer, mucho más aún teniendo su presencia al frente.
Esa primera ocasión me brindó alas para saber que iba progresando, en cambiar dicha soledad que aquejaba a cada rato, con cada falange y mi pensamiento rondando por cualquier medio.
Así mismo, fue pasando el tiempo. Muchas personas me dejaban inclusive, "...bajo la lluvia dos horas. Mil horas, como un perro". Y aunque, nadie llegaba a saber algo, en mi caso me sentí imbécil, sin valor. Tal vez pensaba que, esa soledad realmente, no era cualquiera. Era una muy fiel, que me coqueteaba a cada rato, y espantaba cualquier persona con quien nos interpusiera.
Pero no todo fue malo. Tuve aquellos "tiempesilos" en donde, el amor (...o eso pensé) me daba momentos cortos de alegría. Curiosamente, era un "amor" sin besos, sin verse, sin palabras totales de apoyo, o algo por el estilo... Era amor sin amor. Realmente, jamás había salido de la primera época, donde me bastaba aún con palabras. Y aunque la alegría fue corta, el dolor fue en vano. Por no decir, que muy frustrante. Y solo una persona, fue testigo de aquella masacre a cada célula que dedicaba para entregarme a lo verdadero.
Y cada persona que pensaba que llenaría mi vida, iba destruyendo más, lo que llevaba dentro. Exceptuando solo dos : Una a quien fallé, y otra a quien siempre quise. Del resto, era solo un juguete, que básicamente podía ser manipulado. Abandonado por otras personas, e inclusive... cosas.
Mientras yo sufría por gente que realmente me había dejado cenizas, habían otras "animalizándome", sin saber de condiciones, de hechos... De bases y elementos que poco a poco, me fueron destruyendo.
Todo eso, hasta llegar a un punto en el que tenía tantas personas y/o amistades conocidas, que de por sí, los pocos "amores" que tuve, en muchas ocasiones afectaban poco por medo de recuerdos. Pero aún así, la cantidad de gente que pudiese reconocer no me retiraba mi desánimo con todo, conmigo, con los demás, con lo que pensaba, con lo que sentí... Con la misma vida.
Así mismo, no niego que cometí errores. Más, lo que no acepto es que haya hecho algo, que fuera infiel, o tan siquiera, "picaflor". Y tuve que aprender, que los ánimos y el buen trato no son para cualquiera, y que no vale la pena, ser una buena persona.
Con lo que ya había ocurrido, solo me quedaba una opción: Desistir (por ahora). Y fue una opción que tomé de la mejor manera. Y, que inclusive, tuvo pruebas y formas de haber sido aplicado sin afectarme mucho. Pues, las heridas marcadas aún podían sangrar, por más que cicatrizaran.
Mucha gente me preguntaba mi condición como solitario, siendo que me llamaban "buena persona". Realmente siempre concluía que no tenía muy buena suerte, o que tal vez no tuviera suficiente valor para alguien como para llegar al trono de los que son amados. A lo que, comúnmente respondían con palabras de aliento, un poco de halago pequeño y un horizonte de vida. Pero, cada vez me iba dando cuenta que era retahíla sacada del armario del lado.
Seguí sufriendo con el tiempo. Y lo único, era la gente que, intermitentemente ya, aparecía para brindarme otro "empujonsito". Mi mejor amigo para esos días, ya estaba en otra parte. Y no podía hacer mucho al respecto.
Aparecía y desaparecía cada tiempo, y sentí que mi presencia no era necesaria. ¿Quién realmente intentó preguntar por mi? Así, con una pregunta y un poco de tiempo, logré concluir que si yo hubiese llegado a morir, la primera persona se enteraría al día siguiente de mi entierro. Y que muchos, me tomarían como si simplemente, hubiese dejado de hablarles.
Justamente de nuevo con soledad y algunos cambios en mi realidad, tuve que afrontar mi camino con más y más desdichas. Personas que, en su interior no llevaban más que lujuria, o solo gustos que no iban más allá de una simple sonrisa, o una figura masculina esbelta.
Por otro lado, fui olvidado en el mundo, que yo mismo quise crear. ¿Por qué? Bueno, a veces no vale la pena ser conocido. Mucho menos, permanecer como un personaje de apoyo para muchas personas del otro sexo.
Me había ya aburrido de sentir, y aún permanecía recordando el pasado con gran dolor. Pero, levanté el rostro, y continué con un ánimo mayor al comienzo. Hacer como algo "normal" el hecho de que te fallaran, sobre todo con otra persona. Y mantuve una buena parte de la gente, o de las mujeres, que aún conocía, como personas que me apoyaban en todo momento. Inclusive, decidí seguir hablando con muchas de las personas que me habían hecho daño.
Algún día, aquella chica a quien fallé, le interesó hablar conmigo de nuevo. De hecho, pensé que serían conversaciones corrientes, y que no iba a ser más que otra historia acabada tristemente. Por lo que, no llevé tanta ilusión, y ese ahínco que al hablar, uno siempre brinda con la persona que roba la sonrisa propia.
Con el tiempo, aquella muchacha se convirtió en mi primer amor. Y en la primera persona que, me dio la valentía de sentir, mucho más allá de las palabras. Sin embargo, no niego que, aunque firme sigo manteniendo mi lástima propia. Pero, al día de hoy se convirtió en costumbre, lo que obviamente, me hace consciente de mi decisión.
Más aún, siendo una persona con quien verdaderamente, es una historia que no iba detrás de una comunicación lejana, o un encuentro cada mes, valía la pena decidir. Es así, como tomé mis riendas, y salí del mundo que conocí. ¿Por qué? Realmente, sabía que tendría muchos problemas. Además, aquella persona me dio aquella prohibición, sin condiciones.
Sé que muchos repudiarán como yo esa decisión, pero es así como comprendí, de mala forma, la verdad de las cosas. Lo que me tiene hoy anclado a algo totalmente diferente, y a pensar de una forma paralela. A saber que los caballeros no existen, y que el hombre perfecto, no es el bondadoso. Y menos aún, lo que una mujer podría buscar.
¿Hasta dónde ha llegado el estigma múltiple de la sociedad? Es increíble la complejidad que posee la bondad para poder actuar dentro de un mundo tan hostil e infame. Nadie se salva, y casi todos nos adaptamos a él. Pero... No es lógico.
Al día de hoy, ese mundo que quise una vez conocer, así mismo dejé atrás. Tal vez, por amor. ¿Y vale la pena? Tal vez. Pues, si llega a finalizar mi realidad, será parcialmente en vano. En otro caso, eso daría frutos.
Ahora solo soy un olvidado. Una persona que, existió y pudo estar en palabras de pasillo y pensamientos negativos ajenos. Así fue como logré, tomar riendas de mi vida, y salir de la telaraña, que casi me vence.
Me enorgullezco en que, siempre fui fiel con quienes quisieron subvalorarme. De ser respetuoso y bondadoso, con quienes lo valoraron. Y ser lo que soy, con la mujer que actualmente, entre lágrimas me ha hecho flotar mi sonrisa.
Y... ¿Quién fue el villano? El villano de esta historia, fue la imaginación. No hubo "Alguien". Básicamente, soy villano por quienes verlo así, y por quienes realmente, cegan sus ojos y los mantienen fijos en un punto donde no hay qué hacer. Vale la pena anotar, que la mujer de hoy no busca un hombre que sepa hablar bien, o que realmente sea un buen tipo. Hoy en día, ya no se busca quien verdaderamente puede tener el rostro fijado en aquella persona que siempre se lleva el suspiro más intrínseco. Sin embargo, este tema será de otro libro.
Por ahora, sigo siendo el mismo Caballero Solitario de siempre. Con mis dolores, y penas que olvidé, afortunadamente. Sin embargo, esos vacíos que tengo por dentro, esa maraña de tela que aún no he logrado recoger, sigue ahí. Las aproximadamente diecisiete personas que me han hecho dar cuenta, de que un regalo o una persona de aspecto más simpático es mucho mas valioso que el hombre que se entrega de verdad con ternura; me han dejado marcas diferentes. Ahora, es poca gente la que conozco, o tal vez, solo habla conmigo. La demás, se ha ido. Por olvido, por obviar... Por no comprender, que mi objetivo fue siempre, ser un buen hombre. Y, puede que me esté conviertiendo en un monstruo. No solo por el pasado, sino también influído por el presente. Pues, aquella "animalización", aún me la recuerdan algunas de las pocas personas que siguen conmigo.
En mí, solo queda sufrir parcialmente en silencio. No hay muchos motivos sólidos que me empujen a valorar ese pasado que pasó mis ojos, pues llegué al mismo punto que al comienzo, con pinceladas más pequeñas que los agujeros que "amores" que permutaron mi querer. Con el rojo de una pasión, que en poco al día de hoy, me está destrozando. Con el azul de tranquilidad, que actualmente, parece irse como si estuviese casi extinto. Aunque hoy en día demuestro felicidad al mundo, mi realidad es otra. Y así ha sido siempre.
No hay un final feliz para este cuento, pero tal vez lo haya en algún momento. Por ahora, me queda seguir dando amor a cambio de libertad, de felicidad y de seguridad propia. Pues, aunque el amor se vista de rosa, siempre tendrá espinas. Y estas mismas, me siguen llevando lentamente a la perdición de mi esencia, y a refirmar mi soledad.
¿Quién fue el villano? Puede que sea la sociedad, por haber cambiado esos estigmas, y culparme por lo que he hecho. Puede ser mi pasado, lleno de aberturas llenas de dudas que me conllevan a pensamientos erróneos. Pueden ser mis pensamientos, por tomar las cosas como no se deben, y darme una vista diferente a la realidad. O puedo ser yo, por simplemente crear mi mundo, y transformarlo en un paraíso en construcción que no plantea jamás terminar. Sea quien sea, me tomo yo, siendo villano. Porque así crecí, y porque así mismo, soy el mismo villano, que dentro de su propia maldad, sigue aún preguntándose el motivo de todos aquellos tropiezos, que hoy en día, aún ocurren. Porque por más amoroso, sencillo o fiel que sea, ha recibido de cada persona que llega a su vida, preguntas incesantes, y peores hechos que no dejan de continuar. La verdad, hoy puede que no valga la pena ser bueno. O ser lo que puedas ser. Porque sea como sea, no verán tu seriedad: Esa, que yo llamo La Seriedad del Villano.