Bien siendo alguien que solamente toca tambores alocadamente
con ritmo, o un esquizofrénico que busca melodías a unas simples cuerdas, ya
llevo algunos años en esta travesía tan complicada, tan tergiversa, tan
compleja: La Música.
A veces, recuerdo que en mi más dulce infancia, era un simple niño con
aspiraciones de Chico Prodigio. Para aquel tiempo, un tanto cachetón y ternura
afable. Mientras, yo era de aquellos "televisivos" que consumíamos
del vicio barato de una imagen proyectada en la pantalla. La red costaba por
encima de los anillos, y estar conectado con el mundo por otros medios, era un
complejo mundo de Burguesía del cual estaba rozando en ocasiones.
Entre sonrisas, yo veía programas que lograban incluso transmitir en una hora
muy temprana. En un tiempo en donde las obligaciones parecían ser mi gran
esposa, mi gran pasión. En aquellos tiempos donde acostumbraba a ser el típico
"Nerd" que siempre consumía libros por las tardes y noches. Aunque en
mi caso, por alguna razón, jamás leí alguno. Tan solo me limitaba a resolver,
como una máquina.
Y aquellos días en donde las tablas de multiplicar resonaban de fondo en el
silencio de la residencia, encendía la Televisión, y veía chicos, casi de mi
edad, con Guitarras Eléctricas. Haciéndolas sonar, o tal vez haciendo
"teatro". Bien en esos tiempos era, a pesar de todo, un chico
envidioso. Tal vez, por la fama, por el hecho de tener una oportunidad arriba
de mí, con instrumentos que tal vez ellos ni siquiera sabrían manejar. Y entre
palabras que para mí eran soeces, uno de mis sueños consistía en tener lo que
comúnmente todos los niños y adolescentes desean a temprana edad: Una Banda de
Rock.
Con el tiempo, esos deseos se desvanecieron en los cuadernos. Donde la clase de
Música era un punto de Juegos Libres. Y siempre la Flauta parecía permanecía
marcada de saliva, y pasaba aquel rastillo con espuma para "secarlo"
cada vez que terminaba de interpretarla. De eso se basó, un "Do Re Mi Fa
Sol La Si" barato, sin ni siquiera saber la causa, en el que solamente
tuve que hacer muñequitos mal hechos representando una nota musical. Y si bien
no era difícil, para mí las artes gráficas jamás fueron un punto fuerte, o una
virtud. Decía mi madre, que mis dibujos son sordos, calvos y sin cuello.
Pero entre tantas cosas, en esos tiempos donde ni siquiera sabía que era
música, me alimentaba con los bongoes y los deliciosos sabores de la Música
Tropical. La Salsa y el Merengue, que eran esas pequeñas ricuras que podían
hacerme mover de la silla y bailar, aunque ni siquiera supiera como se hacía.
A ritmo de Victor Manuelle, y el Caballero de la Salsa, Gilberto
Santarrosa o de los Billos Caracas Boys, aprendí las
primeras líricas, de las letras que eran marcadas por amores de, en ocasiones,
los tiempos de antaño.
Ahí fue donde aprendí ritmos, que al son del Caribe, me enseñaban la sabrosura
de la vida. Ese tinte colorido que percudía los oídos sonoros, y hacía soportar
a cada piso y pista de baile.
Aun así, siempre llevaba dos Casettes, los cuales escuchaba como reliquias para
los oídos. Habían varias canciones de Pop, Salsa, Electrónica y una que otra,
de Rock. Sin embargo, siempre me impactó una, de la que siempre llamé "Poder
Wor". Siempre la escuchaba por su tranquilidad en la guitarra, esas
voces que tranquilizaban. De esas que hacen a los corazones palpitar y respirar
amor.
Después tuve que empezar a ser un gordito acomodado en taxi y busetas,
corriendo tres pisos para llegar con el pantalón hasta la mitad del pecho; y
así mismo, aquel carrito en el que escuchaba mis canciones, pasó simplemente, a
ser una Grabadora bella. Era de los que repetía, y repetía las
canciones. Una y otra vez.
Sin embargo, con el tiempo, aquellas cintas pasaron de moda. Y siguió todo con
un CD que mi padre me regaló. Uno decía "Salsa", el
otro decía "Merengues". Así que, miré todas las quinientas veinte
canciones que poseían, hasta ver que empecé a consumir líricas movidas. Proyecto
Uno, Joe Arroyo y los clásicos Tupamaros empezaron
a ser mi fuerte. Empezar y terminar canciones que provocaban escucharlas hasta
el amanecer al ritmo de samples y los instrumentos típicos del
fraseo tropical.
Y por encima de mis pensamientos, alguna vez un amigo de mi padre me regaló
otro de esos discos compactos. El tipo decía que era música interesante. Y para
aquel entonces, sin ni siquiera conocer un poco de música, reconocí por primera
vez, el sonido Grunge. "Come as You Are" de
Nirvana, o la tan clásica "Hotel California". Nuevos sonidos
de Rock que amordazaron lo que sería un nuevo conocimiento. Y desde ahí, empecé
a tener un nuevo lugar de escucha para mis oídos.
Con el paso del tiempo, empezaron a llegar esas primeras ilusiones. Y un nuevo
medio digital para navegar. Y mientras el corazón empezaba a arribar algunas
nubes por encima de lo casual, mi astucia a través de lo que era la búsqueda de
entretenimiento de un chico gamer, me hizo permitir el encuentro de
mi pasado. Un pantalón a la altura de la cadera, jamás sin caer en la
inferioridad de la presencia, despertarse de muchos pensamientos y tantas
llaves de lo que era mi alrededor. Y así fue como descubrí tantas canciones de
mi pasado. Y recordar de niño, aquella "Poder Wor", a
través del título "More Than Words", y darme cuenta del
verdadero título.
Y a veces, explorando, encontraba curiosidades. Recuerdo que entre mi
ignorancia, decidí poner una canción que logré ver en una lista, "Painkiller",
con la cual tuve miedo de volverla a escuchar. Gritos y ritmos de alto rango
de tempo, le veía como algo temible. Sin embargo, decidía
escucharla una y otra vez. Como si fuera una adicción, y a la vez un miedo de
combatir.
Pero si bien de adolescentes iniciantes siempre la ignorancia, optimismo e
ilusionismo va por delante, así también sucedió conmigo. Y a la altura de una
década y media, empecé a entrar a algo diferente. "Aerosmith",
"Judas Priest” y
otras cuantas más bandas que fueron mi inicio, eran mi pan de cada día,
mientras escuchaba la Salsa aún, como plato fuerte de mis cenas musicales. Y
empecé, a través del famoso juego donde jugaba a ser una Estrella de Rock
virtual, a preguntarme la posibilidad de interpretar un instrumento. Ahí fue
cuando mi idea de una Banda de Rock estaba de nuevo sobre la mesa.
Y simultáneamente, la Guitarra, mujer que me sedujo por cinco años,
la cual siempre quise tener, pero no podía tener puesto que "...los
músicos son mal pagos, y son vagos", empezó a rondar por mi mente, con
ganas de ser realidad por encima de los estigmas. Por otra parte, la poesía era
algo común para mis manos, y los amores empezaron a respirar.
Pero, a pesar de todo, mi primer ideal en una guitarra, era "tocar por
tocar", hasta que después de tiempo, dándome una introspectiva algo
insulsa, decidí que ella misma, iba a ser mi compañera. Primero, porque mis ánimos
eran pocos. Además, empecé a tomar el proyecto de que esa amante sería
con la que alguna vez, si la oportunidad era posible, tal vez le cantaría, le
interpretaría alguna canción, a quien decidiese aceptarme.
Sin embargo, aquellas épocas frente a ese prospecto sentimental eran para mí
vacías. Puesto que, para esos días, y tal vez aún todavía, Cupido quiso hacerme
caer en cuenta que los Caballeros debemos vivir en cuentos reales e
indiferentes. No en los de fantasía que suceden sutilmente, y son narrados
desde los tiempos antiguos.
Aunque a su vez, me llegó una oportunidad de cumplir el sueño de niño. Con
algún compañero de clase, con el cual compartíamos un gusto y meta común, me
dijo "Pues nos falta baterista, ¿Le gustaría?". Por dentro mi deseo
fue siempre las cuerdas, el sentimiento, la melodía. Aun así, acepté, porque
sabía que podría ser una de esas oportunidades en las cuales la decisión debía
ser inmediata, y solamente afirmativa si quería empezar a subir los escalones
para llegar a la base de mi meta.
Al comienzo, no fue difícil. Aproveché el instrumento del Colegio, y el tipo
que decía "enseñar" tan solo me colocaba un libro con muchas
figuritas que parecían colombinas y dulces a blanco y negro. Sin embargo,
recordaba que en las pocas clases de "música" que recibí, me
enseñaron sobre un pentagrama, la Blanca, la Negra, la Corchea,
y demás. Por lo que debí empezar a aprender más allá de lo que ya conocía.
Sin embargo, la lectura no ha sido una compañera mía. Así que decidí el
empirismo mientras, y empezar a escuchar cada canción, y a través de ellas
lograr mejorar mi comprensión, proceso que me llevó un buen tiempo. Mientras,
el vocalista de la entonces recién iniciada banda, creía ser un erudito. Al
comienzo, tan solo opinaba sobre la claridad de cada uno de los golpes. Pero
con el tiempo, daba de mi aspecto una apariencia de "ignorante", y en
frente de muchos, y muchas ocasiones, renegaba y se sentaba en aquella silla
con palabras de sofista: "Eso se hace así".
Con el pasar de los días, los problemas y disgustos se fueron aumentando hasta
llegar a un plano enteramente académico. Mientras tanto, la depresión parecía
ser el desayuno y el vicio de dicho percusionista que soportaba el orgullo de
aquel otro hombre. Fechas puntuales pasaron por la mente, con aroma de ser
oscuros. Pero afortunadamente, después de dos fechas en vano, llegó a mis manos
el sueño que llevaba hace años. Era verde como si representara esperanza, pero
a la vez amarillo, haciéndola interesante. Algunos trazos en negro que la diferenciaban,
y algo que me hacía preferirla por encima de la azul.
Por ello, fue que desde el comienzo la llamé "Inspiración". Un nombre
producto de lo que sabría que haría con mi vida desde el primer momento en el
que toqué su delicado cuerpo. Más aún, porque mi estado no era el mejor, y
sabría que posiblemente ella sería la única que me acompañaría así ninguna
persona estuviese. Ya iba preparado para la soledad en este caso, sabría que me
ayudaría siempre, a estar contento.
Recuerdo que mi primer "riff" no lo toqué yo. Lo tocaba mi mejor
amigo: "Tu Cárcel". Sí, aquel comienzo, con el cual recuerdo que
molestaba hasta el punto de empalagarme. Después, aprendí el comienzo que
siempre recomiendan aprenderse: "Come As You Are".
Y con la llegada de la Inspiración, también llegó mi peor infierno. Un infierno
en forma de culpabilidad propia. Tan atroz, que mi último año en mi
"cárcel" no fue placentero. Ni siquiera por el Bullying que tal vez
pudieron hacerme, o por el hecho de que muchos en quienes confié me fallaron:
Sino por el hecho de ir contra uno de mis principios base que llevo como
caballero.
"The Riddle", de Gigi D' Agostino, una de las primeras canciones que
logré aprender en su mayoría, siempre me acordará cada época en la que esa voz
me pedía en medio de lágrimas algo que jamás pude dar. Mientras, el vocalista
de mi primera banda, Armageddon Hunter, el cual se supondría ser mi
"hermano del alma", me ayudó a una autodestrucción propia, llena de
orgullo y algo de soledad.
Para cuando empezó a coger rumbo la melodía en mis manos, sucedió mi Primera
Presentación. Era como llegar al paraíso. Aunque tuvimos que pagar con monedas
pequeñas una cantidad grande de dinero.
Yo apenas era un baterista de apenas siete meses por mucho, pero había
aprendido canciones como Mujer Amante de Rata Blanca, Wasted de
Def Leppard, Hold On To Your Dream de Stratovarius y algunas
más.
Cuando uno comúnmente se levanta en una tarima a leer, o a recitar, uno
comúnmente está listo solo para decir de memoria algo. Pero cuando eres quien
está llevando el ritmo, debes transmitir de muchas formas lo que tienes
preparado. Con cada mano, pie y golpe que se posee.
Lo primero que me dijeron después de acomodar un platillo, al que llamé Lucky
(del cual hablaré en otra ocasión), un platillo alquilado y otro más que estaba
desbastado y partido por la mitad, y cortado; fue "¿Batería, estamos
listos?". Desde ahí, intenté hacer una improvisación simple, que duró
cuarenta segundos, con el cual creía tener el cielo alcanzado. Después vinieron
nuestras canciones, de la cual una salió imperfecta: Nuestra composición.
Cuando salí del escenario, y llegué a donde estaba el público (donde los únicos
que quisieron ir a verme fueron mis padres y mi mejor amigo), vieron cómo
llegué con cara de descontento, de frustración. Puesto que, a pesar de que pude
recuperarme de errores como que se te caiga una baqueta y continuaras
perfectamente, mi interpretación la vi mal. No me sentía orgulloso, pues como
hombre perfeccionista siempre se intenta hacer las cosas lo mejor posible.
Igualmente, cuando siguieron otros eventos, tuve que lidiar con otros
problemas: Que se cayera el HiHat mientras tocaba, que se
cayera un platillo sobre un tambor, o aún peor: Que un tambor se te cayera en
una de tus piernas, mientras tú tocabas el bombo a una alta velocidad.
Aunque no fueron los únicos problemas: El vocalista de mi banda por aquellos
días siempre quiso hacerme apagar, y con su falta de entendimiento muchas veces
me hizo sentir la peor persona del mundo. Al punto de hacer generar problemas
con mi familia, con los cuales aún sigo sobreviviendo.
Al pasar de los meses, empecé a aprender canciones de Rock, Salsa, Merengue,
Rap, Cumbia, Metal, Reggae, Ska, y demás géneros. Incluso, el reconocido ritmo
del reggaetón. Todos ellos, en batería.
Así es como mi último año de allí, lo logré luchar. Entre tristezas, golpes,
decepciones, desgarros en músculos, humillación, depresión y tal vez algo de
infortunio y reconocimiento; sabía que debía continuar. Aunque mi mente me
seducía con volver a pasar otro día oscuro, que durara más.
Cuando acabó el infierno, y tal vez logré "libertad", después de una
gran victoria por lograr entrar a mi Universidad, mi manejo en la guitarra era
mejor: Para esos días, ya hacía versiones acústicas de algunas canciones. Otras
las estaba aprendiendo, y tenía buen repertorio. Pero no era suficiente, más
aún cuando aquella Inspiración tuvo un pequeño accidente, por lo que quedó
partida. Pero aún sonaba.
Y fue ahí cuando entre rumores, logré saber que mi "hermano", me iba
a retirar de la banda. Que la continuaría sin mí. Y tal vez suene ilógico, pero
ver que el sueño con el que comenzaste y fundaste todo; y que te quiten
prácticamente tu vida, tu pasión... Era algo que dejó amargo ese comienzo de
año siguiente.
Mi Hermanito para aquella época empezó también a querer tocar. Le hice conocer
el Rock desde pequeño, con canciones clásicas como Paint in Black,
o la grandiosa Sweet Child O' Mine.
Bien quedé iniciando mi Primer Año en lo que siempre soñé: La Universidad.
Con ella, me llegó la propuesta de trabajar con Mindless. Una banda
de Pop que prometía al principio. Aunque con el tiempo, las canciones se
tornaron cursis. Y aunque soy amante empedernido frente a lo
Romántico, también poseo mi concepto de cursi. Simultáneamente,
trabajaba con la entonces Lightning in a Sunset, que era aún mi
primera y única banda, pero que pronto sería un pasado.
El empezar el año también acarreó más obligaciones. Incluyéndose, que hice mi
primera grabación, un demo. Aún sigo diciendo que ese ha sido uno
de mis peores fracasos como músico, puesto que mi instrumento no quedó bien,
por tres razones: Tiempo, concentración y ánimo.
Y mi último día con quienes se llamarían después de que me fuera Náufrago,
fue un 25 de Mayo. Un día con el cual muchas cosas cambiaron, y jamás volvería
ver a ese sofista vocalista que había soportado por dos años. Por lo que
inmediatamente pasé a aquella banda Mindless.
Ese cambio no fue duro. Aunque tuve que empezar aprendiendo ritmos de blues que
eran compases de 6/8; para mí era algo simple. Sin embargo, sabía que no me
llenaba, era como comer un dulce sin sabor. Y ahí fue que empezaron épocas
difíciles. No sé si fue el hecho de no sentirme lleno, y el hecho de que no
estaba llena la vida para aquel momento: Pues, empezar tocando canciones de
alta velocidad, y retarme con "Run To The Hills" de Iron
Maiden; para después terminar haciendo canciones como "Aléjate de Mí" de
Camila. Además, el entorno en aquellos días estaba lleno de decepciones.
Recuerdo que muchas noches empecé a tocar vallenato en la guitarra. Cantaba,
como dicen los bien sabios de este género, "... con sentimiento,
compadre".
Durante ese cambio, no solamente fue el comienzo y fin de tocar Pop. Pues,
decidí alejarme, lentamente, de adultos orgullosos que pensaban mirar hacia
arriba, mientras yo era una parte pequeña. Y entré a un "curso" de
música. Empecé con el propósito de simplemente aprender escalas, aprender a hacer
solos como los de muchas canciones. En últimas, terminaba siendo quien
brindaba las risas en cada clase. Y desde el primer momento, me destaqué por
ser el típico bufón de aquel salón. Aunque por dentro, sabía que todo estaba
diferente.
Finalicé siendo uno de los que enseñaban, y aunque solo una vez la tristeza me
cogió de imprevisto, también logré conocer a quien denominaba mi tocayo.
Con quien hacíamos reír, con mi Afro, y canciones que tenían títulos curiosos.
"Cerveza Melorto", "Ricardo", y algunas más,
junto con miradas seductoras, que bien supe que brindaban más risas que encanto.
Y a final de ese año, entré a quienes hoy en día, nos llamamos Rock
Suite. Para ese tiempo tuve que aprender de nuevo todo. Coordinación,
ritmos y demás, pues llevaba un buen tiempo sin hacer algo que de verdad me
hiciera sentir la necesidad de tocar con todo el trabajo posible. El primer
ensayo, lo empezamos con "Lonely Day" de System of a Down, con
"Ricardo", y con la tan clásica "Don't Worry, Be Happy".
Con el tiempo, empecé a conocer de mano de la banda, nuevas bandas. Así mismo,
comprendí el hecho de estar pendiente de un grupo. De ser el mayor, e intentar
hacer que no se repitan los errores del pasado. Pero no es fácil. Es un trabajo
en el que estoy aún, con el que me doy cuenta que el sueño infante de Hacer
una banda de Rock no es fácil. O bueno, puede que sí, si quieres hacer
música comercial y basura.
Actualmente, me encuentro trabajando con ellos. Con la banda que por primera
vez me hizo dar cuenta que podía haber unión entre integrantes. Y no niego que
han habido conflictos, y roces. Pero tampoco niego que con ellos he vivido
mucho. Me he llenado demasiado, y he encontrado un buen lugar en el cual tocar
con gusto. No sé si con ellos seguiré en un futuro, si continuaremos o
simplemente terminará todo en algún momento. Pero me siento orgulloso de
trabajar con ellos.
Y mientras tanto, yo me dedico en mi casa, a componer con Inspiración,
encontrándome conmigo mismo. Dándole la espera a Lucky por una
pequeña rotura que tuvo. A aprender canciones e intentar "cantar".
Mejorar como músico, y también como persona. Soy un ser perfeccionista, y
espero plasmarlo en las canciones que hayan de aquí a futuro. Tal vez algún
día, cumplir el propósito por el cual inicialmente mi amante está conmigo. Y
tal vez pronto llegará una nueva amante, y puede que haya hermanitos para mi
platillo. Tal vez sé que mi salud en algún momento, llegará y me dará la
espalda. Pero espero seguir buscando esas melodías, esos ritmos que no se han
hecho. Encontrarme con mi Niñez, para que, como hoy, me encuentre haciendo esa
canción que algún día llamé "Poder Wor".
Y me faltaron muchas cosas, muchas canciones, muchos hechos y personas por
relatar. Ya que esta fue una parte de la vida de un músico, que a partir de
lágrimas logró sobrevivir, que a partir de luchar y frustraciones con sus
instrumentos, hoy ya improvisa. Que por encima del orgullo de muchos, logró
salir adelante, con muchas limitaciones. Pero sé que falta mucho por recorrer,
porque sé que hasta ahora he empezado.
Espero que la vida me brinde la oportunidad de continuar. Puesto que, quiero
dar mi huella, y mostrar mis raíces. Raíces que jamás he dejado ni dejaré.
Y doy gracias a todos lo que me han apoyado en este transcurso, en este camino
tan largo, y a veces complicado, de intentar ser un músico. Lo que a veces
siento, que fuera una Epifanía.
A esto es a lo que le llamo, posiblemente, una pequeña Vida Musical.