jueves, 18 de julio de 2013

Una Vida Musical

Olvídate inclusive de tu nombre, pero jamás de tus raíces.
Bien siendo alguien que solamente toca tambores alocadamente con ritmo, o un esquizofrénico que busca melodías a unas simples cuerdas, ya llevo algunos años en esta travesía tan complicada, tan tergiversa, tan compleja: La Música.

A veces, recuerdo que en mi más dulce infancia, era un simple niño con aspiraciones de Chico Prodigio. Para aquel tiempo, un tanto cachetón y ternura afable. Mientras, yo era de aquellos "televisivos" que consumíamos del vicio barato de una imagen proyectada en la pantalla. La red costaba por encima de los anillos, y estar conectado con el mundo por otros medios, era un complejo mundo de Burguesía del cual estaba rozando en ocasiones.

Entre sonrisas, yo veía programas que lograban incluso transmitir en una hora muy temprana. En un tiempo en donde las obligaciones parecían ser mi gran esposa, mi gran pasión. En aquellos tiempos donde acostumbraba a ser el típico "Nerd" que siempre consumía libros por las tardes y noches. Aunque en mi caso, por alguna razón, jamás leí alguno. Tan solo me limitaba a resolver, como una máquina.

Y aquellos días en donde las tablas de multiplicar resonaban de fondo en el silencio de la residencia, encendía la Televisión, y veía chicos, casi de mi edad, con Guitarras Eléctricas. Haciéndolas sonar, o tal vez haciendo "teatro". Bien en esos tiempos era, a pesar de todo, un chico envidioso. Tal vez, por la fama, por el hecho de tener una oportunidad arriba de mí, con instrumentos que tal vez ellos ni siquiera sabrían manejar. Y entre palabras que para mí eran soeces, uno de mis sueños consistía en tener lo que comúnmente todos los niños y adolescentes desean a temprana edad: Una Banda de Rock.

Con el tiempo, esos deseos se desvanecieron en los cuadernos. Donde la clase de Música era un punto de Juegos Libres. Y siempre la Flauta parecía permanecía marcada de saliva, y pasaba aquel rastillo con espuma para "secarlo" cada vez que terminaba de interpretarla. De eso se basó, un "Do Re Mi Fa Sol La Si" barato, sin ni siquiera saber la causa, en el que solamente tuve que hacer muñequitos mal hechos representando una nota musical. Y si bien no era difícil, para mí las artes gráficas jamás fueron un punto fuerte, o una virtud. Decía mi madre, que mis dibujos son sordos, calvos y sin cuello.

Pero entre tantas cosas, en esos tiempos donde ni siquiera sabía que era música, me alimentaba con los bongoes y los deliciosos sabores de la Música Tropical. La Salsa y el Merengue, que eran esas pequeñas ricuras que podían hacerme mover de la silla y bailar, aunque ni siquiera supiera como se hacía.  A ritmo de Victor Manuelle, y el Caballero de la Salsa, Gilberto Santarrosa o de los Billos Caracas Boys, aprendí las primeras líricas, de las letras que eran marcadas por amores de, en ocasiones, los tiempos de antaño.

Ahí fue donde aprendí ritmos, que al son del Caribe, me enseñaban la sabrosura de la vida. Ese tinte colorido que percudía los oídos sonoros, y hacía soportar a cada piso y pista de baile.

Aun así, siempre llevaba dos Casettes, los cuales escuchaba como reliquias para los oídos. Habían varias canciones de Pop, Salsa, Electrónica y una que otra, de Rock. Sin embargo, siempre me impactó una, de la que siempre llamé "Poder Wor". Siempre la escuchaba por su tranquilidad en la guitarra, esas voces que tranquilizaban. De esas que hacen a los corazones palpitar y respirar amor.

Después tuve que empezar a ser un gordito acomodado en taxi y busetas, corriendo tres pisos para llegar con el pantalón hasta la mitad del pecho; y así mismo, aquel carrito en el que escuchaba mis canciones, pasó simplemente, a ser una Grabadora bella. Era de los que repetía, y repetía las canciones. Una y otra vez.

Sin embargo, con el tiempo, aquellas cintas pasaron de moda. Y siguió todo con un CD que mi padre me regaló. Uno decía "Salsa", el otro decía "Merengues". Así que, miré todas las quinientas veinte canciones que poseían, hasta ver que empecé a consumir líricas movidas. Proyecto UnoJoe Arroyo y los clásicos Tupamaros empezaron a ser mi fuerte. Empezar y terminar canciones que provocaban escucharlas hasta el amanecer al ritmo de samples y los instrumentos típicos del fraseo tropical.

Y por encima de mis pensamientos, alguna vez un amigo de mi padre me regaló otro de esos discos compactos. El tipo decía que era música interesante. Y para aquel entonces, sin ni siquiera conocer un poco de música, reconocí por primera vez, el sonido Grunge. "Come as You Are" de Nirvana, o la tan clásica "Hotel California". Nuevos sonidos de Rock que amordazaron lo que sería un nuevo conocimiento. Y desde ahí, empecé a tener un nuevo lugar de escucha para mis oídos.

Con el paso del tiempo, empezaron a llegar esas primeras ilusiones. Y un nuevo medio digital para navegar. Y mientras el corazón empezaba a arribar algunas nubes por encima de lo casual, mi astucia a través de lo que era la búsqueda de entretenimiento de un chico gamer, me hizo permitir el encuentro de mi pasado. Un pantalón a la altura de la cadera, jamás sin caer en la inferioridad de la presencia, despertarse de muchos pensamientos y tantas llaves de lo que era mi alrededor. Y así fue como descubrí tantas canciones de mi pasado. Y recordar de niño, aquella "Poder Wor", a través del título "More Than Words", y darme cuenta del verdadero título.

Y a veces, explorando, encontraba curiosidades. Recuerdo que entre mi ignorancia, decidí poner una canción que logré ver en una lista, "Painkiller", con la cual tuve miedo de volverla a escuchar. Gritos y ritmos de alto rango de tempo, le veía como algo temible. Sin embargo, decidía escucharla una y otra vez. Como si fuera una adicción, y a la vez un miedo de combatir.

Pero si bien de adolescentes iniciantes siempre la ignorancia, optimismo e ilusionismo va por delante, así también sucedió conmigo. Y a la altura de una década y media, empecé a entrar a algo diferente. "Aerosmith", "Judas Priest” y otras cuantas más bandas que fueron mi inicio, eran mi pan de cada día, mientras escuchaba la Salsa aún, como plato fuerte de mis cenas musicales. Y empecé, a través del famoso juego donde jugaba a ser una Estrella de Rock virtual, a preguntarme la posibilidad de interpretar un instrumento. Ahí fue cuando mi idea de una Banda de Rock estaba de nuevo sobre la mesa.

Y simultáneamente, la Guitarra, mujer que me sedujo por cinco años, la cual siempre quise tener, pero no podía tener puesto que "...los músicos son mal pagos, y son vagos", empezó a rondar por mi mente, con ganas de ser realidad por encima de los estigmas. Por otra parte, la poesía era algo común para mis manos, y los amores empezaron a respirar.

Pero, a pesar de todo, mi primer ideal en una guitarra, era "tocar por tocar", hasta que después de tiempo, dándome una introspectiva algo insulsa, decidí que ella misma, iba a ser mi compañera. Primero, porque mis ánimos eran pocos. Además, empecé a tomar el proyecto de que esa amante sería con la que alguna vez, si la oportunidad era posible, tal vez le cantaría, le interpretaría alguna canción, a quien decidiese aceptarme.
Sin embargo, aquellas épocas frente a ese prospecto sentimental eran para mí vacías. Puesto que, para esos días, y tal vez aún todavía, Cupido quiso hacerme caer en cuenta que los Caballeros debemos vivir en cuentos reales e indiferentes. No en los de fantasía que suceden sutilmente, y son narrados desde los tiempos antiguos.

Aunque a su vez, me llegó una oportunidad de cumplir el sueño de niño. Con algún compañero de clase, con el cual compartíamos un gusto y meta común, me dijo "Pues nos falta baterista, ¿Le gustaría?". Por dentro mi deseo fue siempre las cuerdas, el sentimiento, la melodía. Aun así, acepté, porque sabía que podría ser una de esas oportunidades en las cuales la decisión debía ser inmediata, y solamente afirmativa si quería empezar a subir los escalones para llegar a la base de mi meta.

Al comienzo, no fue difícil. Aproveché el instrumento del Colegio, y el tipo que decía "enseñar" tan solo me colocaba un libro con muchas figuritas que parecían colombinas y dulces a blanco y negro. Sin embargo, recordaba que en las pocas clases de "música" que recibí, me enseñaron sobre un pentagrama, la Blanca, la Negra, la Corchea, y demás. Por lo que debí empezar a aprender más allá de lo que ya conocía.

Sin embargo, la lectura no ha sido una compañera mía. Así que decidí el empirismo mientras, y empezar a escuchar cada canción, y a través de ellas lograr mejorar mi comprensión, proceso que me llevó un buen tiempo. Mientras, el vocalista de la entonces recién iniciada banda, creía ser un erudito. Al comienzo, tan solo opinaba sobre la claridad de cada uno de los golpes. Pero con el tiempo, daba de mi aspecto una apariencia de "ignorante", y en frente de muchos, y muchas ocasiones, renegaba y se sentaba en aquella silla con palabras de sofista: "Eso se hace así".

Con el pasar de los días, los problemas y disgustos se fueron aumentando hasta llegar a un plano enteramente académico. Mientras tanto, la depresión parecía ser el desayuno y el vicio de dicho percusionista que soportaba el orgullo de aquel otro hombre. Fechas puntuales pasaron por la mente, con aroma de ser oscuros. Pero afortunadamente, después de dos fechas en vano, llegó a mis manos el sueño que llevaba hace años. Era verde como si representara esperanza, pero a la vez amarillo, haciéndola interesante. Algunos trazos en negro que la diferenciaban, y algo que me hacía preferirla por encima de la azul.

Por ello, fue que desde el comienzo la llamé "Inspiración". Un nombre producto de lo que sabría que haría con mi vida desde el primer momento en el que toqué su delicado cuerpo. Más aún, porque mi estado no era el mejor, y sabría que posiblemente ella sería la única que me acompañaría así ninguna persona estuviese. Ya iba preparado para la soledad en este caso, sabría que me ayudaría siempre, a estar contento.

Recuerdo que mi primer "riff" no lo toqué yo. Lo tocaba mi mejor amigo: "Tu Cárcel". Sí, aquel comienzo, con el cual recuerdo que molestaba hasta el punto de empalagarme. Después, aprendí el comienzo que siempre recomiendan aprenderse: "Come As You Are".

Y con la llegada de la Inspiración, también llegó mi peor infierno. Un infierno en forma de culpabilidad propia. Tan atroz, que mi último año en mi "cárcel" no fue placentero. Ni siquiera por el Bullying que tal vez pudieron hacerme, o por el hecho de que muchos en quienes confié me fallaron: Sino por el hecho de ir contra uno de mis principios base que llevo como caballero.

"The Riddle", de Gigi D' Agostino, una de las primeras canciones que logré aprender en su mayoría, siempre me acordará cada época en la que esa voz me pedía en medio de lágrimas algo que jamás pude dar. Mientras, el vocalista de mi primera banda, Armageddon Hunter, el cual se supondría ser mi "hermano del alma", me ayudó a una autodestrucción propia, llena de orgullo y algo de soledad.

Para cuando empezó a coger rumbo la melodía en mis manos, sucedió mi Primera Presentación. Era como llegar al paraíso. Aunque tuvimos que pagar con monedas pequeñas una cantidad grande de dinero.
Yo apenas era un baterista de apenas siete meses por mucho, pero había aprendido canciones como Mujer Amante de Rata Blanca, Wasted de Def Leppard, Hold On To Your Dream de Stratovarius y algunas más.

Cuando uno comúnmente se levanta en una tarima a leer, o a recitar, uno comúnmente está listo solo para decir de memoria algo. Pero cuando eres quien está llevando el ritmo, debes transmitir de muchas formas lo que tienes preparado. Con cada mano, pie y golpe que se posee.

Lo primero que me dijeron después de acomodar un platillo, al que llamé Lucky (del cual hablaré en otra ocasión), un platillo alquilado y otro más que estaba desbastado y partido por la mitad, y cortado; fue "¿Batería, estamos listos?". Desde ahí, intenté hacer una improvisación simple, que duró cuarenta segundos, con el cual creía tener el cielo alcanzado. Después vinieron nuestras canciones, de la cual una salió imperfecta: Nuestra composición.

Cuando salí del escenario, y llegué a donde estaba el público (donde los únicos que quisieron ir a verme fueron mis padres y mi mejor amigo), vieron cómo llegué con cara de descontento, de frustración. Puesto que, a pesar de que pude recuperarme de errores como que se te caiga una baqueta y continuaras perfectamente, mi interpretación la vi mal. No me sentía orgulloso, pues como hombre perfeccionista siempre se intenta hacer las cosas lo mejor posible.

Igualmente, cuando siguieron otros eventos, tuve que lidiar con otros problemas: Que se cayera el HiHat mientras tocaba, que se cayera un platillo sobre un tambor, o aún peor: Que un tambor se te cayera en una de tus piernas, mientras tú tocabas el bombo a una alta velocidad.
Aunque no fueron los únicos problemas: El vocalista de mi banda por aquellos días siempre quiso hacerme apagar, y con su falta de entendimiento muchas veces me hizo sentir la peor persona del mundo. Al punto de hacer generar problemas con mi familia, con los cuales aún sigo sobreviviendo.

Al pasar de los meses, empecé a aprender canciones de Rock, Salsa, Merengue, Rap, Cumbia, Metal, Reggae, Ska, y demás géneros. Incluso, el reconocido ritmo del reggaetón. Todos ellos, en batería.

Así es como mi último año de allí, lo logré luchar. Entre tristezas, golpes, decepciones, desgarros en músculos, humillación, depresión y tal vez algo de infortunio y reconocimiento; sabía que debía continuar. Aunque mi mente me seducía con volver a pasar otro día oscuro, que durara más.

Cuando acabó el infierno, y tal vez logré "libertad", después de una gran victoria por lograr entrar a mi Universidad, mi manejo en la guitarra era mejor: Para esos días, ya hacía versiones acústicas de algunas canciones. Otras las estaba aprendiendo, y tenía buen repertorio. Pero no era suficiente, más aún cuando aquella Inspiración tuvo un pequeño accidente, por lo que quedó partida. Pero aún sonaba.

Y fue ahí cuando entre rumores, logré saber que mi "hermano", me iba a retirar de la banda. Que la continuaría sin mí. Y tal vez suene ilógico, pero ver que el sueño con el que comenzaste y fundaste todo; y que te quiten prácticamente tu vida, tu pasión... Era algo que dejó amargo ese comienzo de año siguiente.

Mi Hermanito para aquella época empezó también a querer tocar. Le hice conocer el Rock desde pequeño, con canciones clásicas como Paint in Black, o la grandiosa Sweet Child O' Mine.

Bien quedé iniciando mi Primer Año en lo que siempre soñé: La Universidad.
Con ella, me llegó la propuesta de trabajar con Mindless. Una banda de Pop que prometía al principio. Aunque con el tiempo, las canciones se tornaron cursis. Y aunque soy amante empedernido frente a lo Romántico, también poseo mi concepto de cursi. Simultáneamente, trabajaba con la entonces Lightning in a Sunset, que era aún mi primera y única banda, pero que pronto sería un pasado.

El empezar el año también acarreó más obligaciones. Incluyéndose, que hice mi primera grabación, un demo. Aún sigo diciendo que ese ha sido uno de mis peores fracasos como músico, puesto que mi instrumento no quedó bien, por tres razones: Tiempo, concentración y ánimo.

Y mi último día con quienes se llamarían después de que me fuera Náufrago, fue un 25 de Mayo. Un día con el cual muchas cosas cambiaron, y jamás volvería ver a ese sofista vocalista que había soportado por dos años. Por lo que inmediatamente pasé a aquella banda Mindless.

Ese cambio no fue duro. Aunque tuve que empezar aprendiendo ritmos de blues que eran compases de 6/8; para mí era algo simple. Sin embargo, sabía que no me llenaba, era como comer un dulce sin sabor. Y ahí fue que empezaron épocas difíciles. No sé si fue el hecho de no sentirme lleno, y el hecho de que no estaba llena la vida para aquel momento: Pues, empezar tocando canciones de alta velocidad, y retarme con "Run To The Hills" de Iron Maiden; para después terminar haciendo canciones como "Aléjate de Mí" de Camila. Además, el entorno en aquellos días estaba lleno de decepciones. Recuerdo que muchas noches empecé a tocar vallenato en la guitarra. Cantaba, como dicen los bien sabios de este género, "... con sentimiento, compadre".

Durante ese cambio, no solamente fue el comienzo y fin de tocar Pop. Pues, decidí alejarme, lentamente, de adultos orgullosos que pensaban mirar hacia arriba, mientras yo era una parte pequeña. Y entré a un "curso" de música. Empecé con el propósito de simplemente aprender escalas, aprender a hacer solos como los de muchas canciones. En últimas, terminaba siendo quien brindaba las risas en cada clase. Y desde el primer momento, me destaqué por ser el típico bufón de aquel salón. Aunque por dentro, sabía que todo estaba diferente.

Finalicé siendo uno de los que enseñaban, y aunque solo una vez la tristeza me cogió de imprevisto, también logré conocer a quien denominaba mi tocayo. Con quien hacíamos reír, con mi Afro, y canciones que tenían títulos curiosos. "Cerveza Melorto", "Ricardo", y algunas más, junto con miradas seductoras, que bien supe que brindaban más risas que encanto.

Y a final de ese año, entré a quienes hoy en día, nos llamamos Rock Suite. Para ese tiempo tuve que aprender de nuevo todo. Coordinación, ritmos y demás, pues llevaba un buen tiempo sin hacer algo que de verdad me hiciera sentir la necesidad de tocar con todo el trabajo posible. El primer ensayo, lo empezamos con "Lonely Day" de System of a Down, con "Ricardo", y con la tan clásica "Don't Worry, Be Happy".

Con el tiempo, empecé a conocer de mano de la banda, nuevas bandas. Así mismo, comprendí el hecho de estar pendiente de un grupo. De ser el mayor, e intentar hacer que no se repitan los errores del pasado. Pero no es fácil. Es un trabajo en el que estoy aún, con el que me doy cuenta que el sueño infante de Hacer una banda de Rock no es fácil. O bueno, puede que sí, si quieres hacer música comercial y basura.

Actualmente, me encuentro trabajando con ellos. Con la banda que por primera vez me hizo dar cuenta que podía haber unión entre integrantes. Y no niego que han habido conflictos, y roces. Pero tampoco niego que con ellos he vivido mucho. Me he llenado demasiado, y he encontrado un buen lugar en el cual tocar con gusto. No sé si con ellos seguiré en un futuro, si continuaremos o simplemente terminará todo en algún momento. Pero me siento orgulloso de trabajar con ellos.

Y mientras tanto, yo me dedico en mi casa, a componer con Inspiración, encontrándome conmigo mismo. Dándole la espera a Lucky por una pequeña rotura que tuvo. A aprender canciones e intentar "cantar". Mejorar como músico, y también como persona. Soy un ser perfeccionista, y espero plasmarlo en las canciones que hayan de aquí a futuro. Tal vez algún día, cumplir el propósito por el cual inicialmente mi amante está conmigo. Y tal vez pronto llegará una nueva amante, y puede que haya hermanitos para mi platillo. Tal vez sé que mi salud en algún momento, llegará y me dará la espalda. Pero espero seguir buscando esas melodías, esos ritmos que no se han hecho. Encontrarme con mi Niñez, para que, como hoy, me encuentre haciendo esa canción que algún día llamé "Poder Wor".

Y me faltaron muchas cosas, muchas canciones, muchos hechos y personas por relatar. Ya que esta fue una parte de la vida de un músico, que a partir de lágrimas logró sobrevivir, que a partir de luchar y frustraciones con sus instrumentos, hoy ya improvisa. Que por encima del orgullo de muchos, logró salir adelante, con muchas limitaciones. Pero sé que falta mucho por recorrer, porque sé que hasta ahora he empezado.

Espero que la vida me brinde la oportunidad de continuar. Puesto que, quiero dar mi huella, y mostrar mis raíces. Raíces que jamás he dejado ni dejaré.

Y doy gracias a todos lo que me han apoyado en este transcurso, en este camino tan largo, y a veces complicado, de intentar ser un músico. Lo que a veces siento, que fuera una Epifanía.

A esto es a lo que le llamo, posiblemente, una pequeña Vida Musical.

jueves, 4 de julio de 2013

Antes de leer, ten en cuenta este texto.

Buen Día, Buena Noche, Buena tarde... Bueno sea su día, y sobre todo, su vida.

Antes de escribir de lleno por acá, y hacer real este proyecto que algún día tuve en mente; el cual es hoy una realidad, a través del apoyo de gente que valoro; haré una "Introducción" a Del Caballero Solitario y Otras locuras más.

Primero que todo, como ya sé que para este punto habrán sido pocos renglones los que habrás leído, te digo mi primera recomendación: Si no te gusta leer, si los escritos largos te parecen aburridos, si tan solo estás aquí por simple curiosidad, o por decencia con el Autor, lee hasta acá y cierra esta página. De lo contrario, te recomiendo que continúes. Aunque ya depende de ti.

Me presentaré brevemente como buen ciudadano del mundo que soy.
Mucho Gusto, soy El Caballero Solitario. Mi nombre real no lo diré por razones de seguridad. Este seudónimo que utilizo, es producto de una larga, larga historia, que será tema de otro momento.
Soy un Hombre con gustos muy diversos. Un ejemplo de ello, son mis gustos musicales.
Y si bien la música es una gran medicina, no hay nada mejor que hacerla con las propias manos.
Me encantan muchos campos del conocimiento, y soy amante de la Versatilidad y la unicidad como puntos especiales. Con gustos marcados en soñar, principalmente.

El Argumento de realizar Del Caballero Solitario y Otras locuras más, es principalmente uno: Hacer conocer mi escritura, u opiniones. Compartir lo que pueda, hacia el mundo. Puede que el día mañana estas palabras le sean útiles a alguien para identificarse, o tan solo para conocer otras realidades. 
No busco "popularidad", no busco mujeres que me busquen por un escrito, no busco alardear lo que pretendo transmitir, no busco encontrar seguidores, y no busco autodenominarme "escritor", "poeta", ni ninguna otra forma de visión acomplejada de mi.

Este espacio, en el cual incluí este nombre algo particular, es para todos. Y es dedicado para aquellos que me han visto crecer como persona, e incluso, como músico. Obviamente, dirigido para gente, sin importar el sexo, edad, raza, género, índole o creencia política. Tan solo lo único que pido, es Tolerancia frente a las opiniones que lleve a cabo en este lugar, como también Respeto frente a mi forma de pensar, escribir, actuar, ver, sentir, y demás. Si decides atacar con críticas destructivas a este pequeño "mundo de ideas", estás en todo tu derecho. Pero recuerda: El Sabio únicamente ignora.

Las Temáticas incluyen desde experiencias personales, como también ajenas, hasta opiniones sobre temas de contextos diversos. Tal vez uno que otro poema, y pinceladas de versolibrismo por ahí.

Por tanto, si conoces al autor, corres el riesgo de ser descrito como parte de un escrito en este espacio. Y si lees en este tipo de condiciones, aclaro que corres el riesgo, además, de saber posibles verdades implícitas adheridas a cada contexto y palabra.

Para aquellos que son terceros a mi realidad, los invito a leer. No hago obras como muchos escritores reconocidos, pero siempre aspiro a dar lo mejor de mí en cada puñado de letra y expresión que incluya aquí. 

Si llegaste acá en busca de una tarea; antes recuerda que, más que un plagio, estás cometiendo un suicidio mental, y estás queriéndote decir a ti mismo que no eres capaz de pensar solo. Sin embargo, ¡Adelante!, sea cual sea tu decisión.

Agradezco a cada persona que me apoyó en la idea de crear este pequeño mundo, y espero poder llegar a ser leído no solamente por un grupo de amigos o de personas cercanas, sino también de gente de otros lugares, otros pensamientos, otras culturas, otros espacios. Mi meta personal cada día será ofrecerte, a ti, como lector, una puerta a otro momento, a otro lugar, a otra vivencia. Y obviamente, hacer un pequeño punto de identificación con muchos elementos.

Y antes de finalizar esta "breve" introducción, agradezco a todos los que deseen arriesgarse a leer mis "locuras", mis dilemas y mis historias. Y aunque sean ficción o mentira, y experiencia o ficción, mi objetivo siempre será el mismo.

Si quieres que haga un escrito, una publicación con una opinión mía sobre algo, o tan solo opinar o sugerir sobre algún elemento de este Universo Paralelo; accede al Perfil del Autor, y envíale un e-mail, o usa alguna red, si posee alguna más que esté disponible además de la mensajería por medio digital.

Que de tu vida siempre haya algo que contar,

El Caballero Solitario.