Recuerdo que alguna vez, entre una conversación de hombres, todos realizaban la pregunta: "¿Ya se la comió?". Sin embargo, siempre sigo insistiendo en que obviamente, por ser solitario, eso implicaría que mi conocimiento en estos temas es demasiado pequeño. Sin embargo, a veces todos tendemos a llegar a conocer del tema. Por inclusive, casualidades. Así fue, como empecé a pensar hasta qué punto podría tener ello valor, qué podría caber entre lo posible.
Alguna vez, entre una conversación entre tragos, me preguntaron: "...eres virgen?". Obviamente, a una edad que es relativamente "media" para empezar a conocer de ello, según la sociedad, solamente tienes dos opciones: Mientes, diciendo que conoces sobre aquel "tabú", o aceptas la represión, que como hombre recibes al saber que, independiente de si han sucedido oportunidades o no, todavía sigues en la misma condición a la que viniste.
Por lo que respondí "Sí, soy virgen". Algunos amigos, aludieron a que más de un cuerpo había pasado por sus manos, que tal vez el "aroma del amor" (Aunque hoy en día el Amor es tan efímero y diferente), pasó a ser algo muy conocido de ellos.
Entonces, me decidí a pensar... ¿Qué valor es el que posee eso? Más aún porque, por accidente siempre concluyes que el sexo no es lo mismo que hacer el amor. El primero, es el acto como tal en el que llegas a un punto de satisfacción totalmente placentero. El segundo, es más sublime: Es llevar a algo mucho más esencial el significado del cuerpo, y darse un conocimiento entre dos, de permitir esa "convivencia" diferente, que siempre concluye con sonrisas sinceras, y un beso totalmente diferente. En otras palabras: La diferencia entre el deseo y el querer.
Las novelas que vemos en televisión, siempre nos brindan algo muy abstracto de todo ello. Música sonorizada con saxofones, o coros delicados, mientras las miradas de los infantes se brinda con asco, la de los adolescentes con deseo, y la de los adultos con perplejidad.
Hoy en día, es irónico que esto pasó a ser un tema que se grita al viento. Anteriormente, supe que los hombres siempre éramos más discretos, y que las mujeres lo tomaban como algo más personal. Ahora, tenemos embarazos a una edad en donde se cuestiona la responsabilidad paternal, y hasta el descubrimiento personal que concluye en algo más colectivo. Además, muchas de las mujeres lo toman como algo mucho más abierto. Y he conocido casos, en donde cuestionas el valor que ellas mismas le dan a su dignidad, a su cuerpo y hasta a su virginidad.
No digo que sea algún tipo de persona que piense quedarse "casto" toda la vida. O como en algunas religiones, donde se considera "inmundo" a quien aunque sea realice este mismo hecho. Sea o no con su pareja. Siempre he pensado en que es algo completamente espontáneo, que no tiene una fecha predestinada. Obviamente, cada uno decide qué tan pronto lo quiere realizar, más aún porque los métodos para protección propia ya son una realidad.
Aún hay gente que sabe y reconoce el valor de su propio cuerpo, y es así como los educan sus propios padres (o simplemente, cada uno forja su carácter). Pero en cambio, alguna vez, por cosas de la vida, escuché la frase: "Oye, ¿Qué tal si desordenamos la mesa?". Un hombre cualquiera, se supone que debería dejarse guiar por sus deseos, por lo que la mayoría depara su vida, mientras va creciendo. Sin embargo, mi decisión fue más que obvia, y me negué. Las causas son algo, que no puedo revelar. Y cada uno tiene su propia intimidad. Pero, no me podía tener cabida que una mujer pregunte si uno quisiera pasar un momento íntimo con alguien que, muy probablemente, se estaba guiando por algo que no era su cabeza, y mucho menos su corazón.
Sí, muchos dirán que soy de pensamiento absurdo, y muchas dirán que es algo muy extraño. Pero es así. Me "autoformé" con un tipo de pensamiento, que desde el comienzo quise que fuese diferente. No para crear un "yo" perfecto, sino por crear una identidad, y pasar por encima de muchos estigmas vagos.
Es que es eso: Disfrutar la vida. No se trata de intentar ver cuándo podemos poner a funcionar nuestra parte genital. Igualmente, es un "placer", que cuanto más tiempo se deja anejar, va a ser más satisfactorio. Y no me refiero al punto de vista de un sexólogo, sino al punto de vista propio. Tal vez, espiritual, o de pensamiento.
No me voy a poner a explicar desde ningún punto de vista teológico esto, y mucho menos porque mi ideología no apoya a ninguno de esos puntos; pero aún así doy mi opinión.
Es deplorable ver a una mujer pretendiendo un momento de pasión efímero, y a veces que inclusive hayan hombres que sean "perseguidos", por cosas así. No niego que como seres humanos, es una necesidad. Vivimos desde el inicio con prospectos y esperas que nos forjan a ser algo más que pensantes y algo sensibles. Pero, la realidad nos está dañando: Cualquiera piensa desde abajo mucho antes de lo que debería ser.
El Sexo... Una de esas cosas que todos confunden. Que todos le dan un valor tan alto, y donde el machismo tiene una comunión en ello. Los estigmas de "Entre más rápido se te vaya tu virginidad, entre más cuerpos conozcas; eres más hombre", "Vive la vida", y demás...
Sé que en algún momento habrá a cada uno, de llegarle la hora. Y cada uno hará una decisión. Sea por accidente o por voluntad. Pero, lo importante es no olvidar que, siendo hombre o mujer, el hecho de una relación no siempre debe estar unido a un hecho de pasión. Que hoy en día, todos empiezan a ser padres desde más antes. Y cada uno, toma su camino como desea.
En últimas, cada uno le da valor a lo que posee. Cada quien decide hasta dónde y qué parte del mundo desea recorrer. Pero, hay tantas cosas que han cambiado, que hoy en día todo esto parece ser mucho más diverso. En cierto modo, más espeluznante. Y en otro, más delicado frente a un punto de vista "animal". Todos somos seres humanos con necesidades. Pero la ironía, es que esto se ha convertido en una necesidad por placer. Hoy en día es más fácil el Sexo que el mismo Amor.
¿Devastador, no?