Compartiré un poco de mis experiencias. Algunos de mis inicios (a pesar de que no he salido de ellos). Después de haber pasado por un hecho, el cual hará parte de un repudio total mío hacia algunas personas, sé que aprendí y me divertí cuando debía hacerlo. Así mismo, funciona la música: Un lugar diferente para aprender, divertirse y vivir... Lo que muchos no tienen en cuenta, es que esto conlleva más.
Cuando "empecé" con mi primer instrumento, recuerdo que lo hice únicamente porque un amigo (con el que tenía muy buena relación y gustos musicales afines) me referenció que había "...una vacante" como Baterista.
Sin embargo, mi sueño de toda la vida fue la Guitarra, por lo que pensé dos veces. O más bien, dos segundos. Y acepté.
¿Por qué? Bien. Cuando estás en este mundo, de escalas, notas, espacios, tiempos y demás, debes inclinarte por un instrumento con el que te guiarás siempre. Muy pocos, deciden explorar más allá. Y uno de ellos fui yo, cuando empecé con la causa "Quiero simplemente tocar en una banda".
En las épocas de infancia, comúnmente los programas tienden a hacernos ver, que la vida del "Rock(Pop)star" está llena de fama, dinero, "chicas" y diversión. Pero si eso fuese así... ¿Por qué bandas como Cream se separaron?
Con la misma mentalidad de cuando inicié (o fui iniciado), muchos comienzan igual. Sin embargo, el auge de los instrumentos es tal, que hoy en día lograr divisar a una persona con Guitarra, casi cada vez que sales de tu casa, así sea solo a comprar víveres. Esto se convirtió en una moda, y no es para más: Bandas y "artistas" adolescentes se dan el lujo de poder dar una cara al público con una simple cara bonita, rebelde y hasta libertina; dejando de lado principios básicos como ser humano.
Como dije hace poco, "Lo que le pasó al Rock, le pasará igual al Pop de hoy en día. Es ahí cuando veremos una revolución musical". Sin embargo, muchos jóvenes se sienten atraídos con la "rudeza" de estos personajes. Muchos llegan inclusive a pensar, como sucedió con un algún grupo de músicos en el que estaba; que con solo tocar bien o en lugares conocidos se llega a internacionalizar. Si fuese así, Eric Clapton ya hubiese tenido una presentación, así fuese en Suramérica. Pero, nadie los quiere. Muy pocos se atreven a darse el lujo de entender todo lo que puede llegar a acarrear ser músico y hacer música.
Después de tiempo de que, empezara a aprender algunas canciones, me di cuenta que basarse en lo que se aprende en teoría es peligroso. Es más: A veces, cuando se tiene un docente, se debe saber de que dicha persona, sabe utilizar todos los recursos en la medida necesaria, y en el momento necesario. Esta enseñanza fue impartida, a través de que, por mal descubrimiento mío, empecé a manejar el metrónomo muy tarde.
Así mismo, encontramos que si colocas a un guitarrista a tocar, es raro oírlo con la misma velocidad. Inclusive, acepto yo, que en mis primeras presentaciones con lo que fue mi primera banda, tendía a confundir a mis compañeros por falta de bases, y creer que, con tan solo saber tocar, y aprender cosas pequeñas y conocer bien lo que tocaba, era suficiente.
Muchos piensan que puede llegar a ser como el video de "Whiskey in the Jar" de Metallica, pero cada uno forja su destino. Hay quienes lo hacen, hay otros que en cambio desean aportar más música al mundo, que dinero a las licorerías.
Y, ese prototipo de que "una banda de rock se distingue porque bebes, fumas, te drogas, estás rodeado de chicas y tocas alabanzas a Satanás", aún continúa actualmente. He tenido detractores, que van desde mis compañeros de estudio hasta las personas con las que se tiene una relación sentimental (Aún así, sigo siendo el Caballero Solitario). Todo, porque las épocas doradas de dichos géneros, fueron alterados con estos eventos, que aunque fueron realidad, no fue de todos los músicos.
O en el caso del Reggae, siempre se toma la figura de un Rastafari vestido de verde, fumando marihuana. O el caso del Pop, una mujer que cante con un registro agudo y una apariencia agradable hacia los hombres (por no decir que también se le suma, el de la chica que canta casi desnuda). O el caso de la música clásica, que es un erudito con mucho cabello y culto, o una mujer de prodigio vocal.
Pero todos, no tienen que ser así. No niego que aún esta idea falsa que te venden los "medios" sigue intacta por muchas personas, pero también digo que esto no depende de los fans, sino de los artistas también. Pero, las compañías están exigiendo cada vez más controversia, esto es lo que vende. Y, no es difícil ya verse con una igualdad de escalas musicales, extrañezas de letras y confirmación de que, en sí, "Una cara bonita vale más que la Música". ¿Ejemplos? Los hay, pero no me atreveré a nombrar, por distintas razones. Cada quien sabe a qué me podría estar refiriendo.
Claro está, que la verdadera música no se distingue, dependiendo de los gusto musicales propios. Pues, recuerdo que un bajista que decía que Maná no hacía música. Entonces, le pregunté si esta banda era de su gusto, a lo que respondió negativamente. Entonces, no es lógico pensar en este tipo de cosas, cada género tiene su forma de tener música. Pero, aclarando que este término que coloqué en negrilla anteriormente, implica que, contiene una letra con sentido propio, una armonía y melodía que no sea simple; y un pensamiento donde se le brinda importancia a lo que se transmite, no a lo que se escucha. Pero, manteniendo una riqueza en lo que el oído percibe.
Esto me lleva a pensar otra cosa: La precocidad de un músico por componer.
"Componer", es un concepto sencillo, con el que puedo englobar muchos métodos. Puedo hacer una música de múltiples formas, haciendo desde acordes sencillos con una guitarra y voz, hasta orquestación sinfónica junto con registros vocales muy amplios. ¿Cuál es mejor? El que más transmita, el que más complejidad y detalle brinde el(los) artista(s). Esto no quiere decir que "Si hago acordes más complicados, es mejor", o "si le pongo más instrumentos, es mejor".
Pongámoslo en un sentido muy simple. Cuando realizas un plato para una reunión, sea cual sea sus ingredientes, te das a la tarea de planear una nueva "exquisitez" propia para tus comensales. Entonces, piensas si hay algo más por adicionar, o si puedes "inventar" algo nuevo. Resultó que, después de pensarlo y estar en la cocina, supiste que tenías tantas opciones como querías, de adiciones, carnes, legumbres, verduras y demás. Sin embargo, te interesaste por esa idea que entró por tu mente, y empiezas a prepararlo.
Durante el proceso, puedes hacerlo con afán o tranquilamente. Si lo haces con afán, te das cuenta que no es necesario y muchos ingredientes, y preparas un simple plato de Spaguetti con arroz. Si lo haces con mesura, te das cuenta que los comensales empiezan a tener hambre, pero en tu cabeza planeas mientra cocinas: Un Spaguetti, al cual le adicionas cierta salsa especial, le brindas algo de carnes para complementar, una ensalada para variar, y colocas un delicioso queso parmesano encima, para darle un toque fino al plato.
Al finalizar tienes tres opciones: Que hayas hecho un plato con el que todos hayan quedado satisfechos; que hayas hecho un plato con el que, todo haya quedado perfecto, y quieran más; o un plato con el que los comensales empiezan a hostigarse por exceso de algún aderezo.
¿Por qué realicé este ejemplo? Simple. Así mismo es la música: Cada instrumento, es un "ingrediente". Y te atreves a que, sea solo o en compañía, logres una canción. Al igual que con el Spaguetti, en todos los casos, estás haciendo lo mismo. Y habrán comensales que no comerán porque colocaste queso, y simplemente no les gusta el queso (En el plano musical, los que no te escucharán). Otros, en cambio no notarían la diferencia, puesto que en todos los casos, es el mismo "plato" (que comúnmente, son la mayoría). Si empiezas a saturar tu canción, tus "comensales" se sentirán incómodos. Si realizas un plato perfecto, verás cómo tus comensales, su mayoría (Porque siempre habrá alguno a quien no le gustará todo el contenido de tu plato) te pedirá aún más. Tal vez le dirán a otros que cocinas bien.
Y esta "perfección" solo se logra sabiendo cuál es la combinación con la que, sin más ni menos, tienes plena seguridad de que lo que haces está bien. Mientras que, habrán otros, que solo harán ese "plato", pero de afán, sin nada adicional. Y, habrán quienes les guste y quienes no. Pero a quienes les guste, es porque contiene, si tomamos el ejemplo culinario, algo que es favorito tuyo, sea el spaguetti o el arroz. Claro está que algunos, dirán que tu comida no es la gran cosa.
Hoy en día, la música se planea, como quien trata de cocinar de afán. Solo se da importancia a que estos "comensales" consuman. En este caso, ya la comida no es para una reunión, sino un restaurante casero. ¿Por qué? Porque tenderán a vender las mismas cosas de siempre, con los mismos ingredientes de siempre.
Y nosotros a gusto, siempre iremos allá, ya que esa es la comida que nos gusta, independientemente si cambian la ensalada, o cualquier adición. Siempre será el mismo plato. Así mismo, somos la mayoría de los oyentes, porque nos basta con que la canción tenga un ritmo que te guste, sin importar la letra, o si los arreglos musicales son complejos o no. Así que, una banda que desea progresar, solo necesita mantener los mismos ritmos, rostros vistosos y no más.
Es por esto que, hoy ya no vemos conciertos grandes, sino adolescentes afiebrados por grupos que solo poseen buena presencia. Los pocos grupos que sobresalen, han tenido que luchar mucho.
Y, nosotros como público nos limitamos a "disfrutar", canciones que inclusive tal vez fueron pensadas en tan solo cinco minutos, en el baño del vocalista.
Entonces, ¿Eres de los comensales que solo consume, sin disfrutar de lo que te ofrecen; o eres de los comensales que disfruta, detalla y disfruta a profundidad aquello?